¿Qué es la asertividad?

Juana Mª Campos Romero. Psicóloga de InterActúa

La asertividad es la capacidad de comunicar a las personas que nos rodean nuestros sentimientos y necesidades, pero evitando herir y ofender a los demás. Así la persona ni agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que expresa sus convicciones y defiende sus derechos. Se trata de una categoría de comunicación vinculada con la alta autoestima y que puede aprenderse como parte de un proceso amplio de desarrollo emocional.

Un ejemplo cotidiano que refleja las respuestas de conducta social más o menos asertivas sucede cuando alguien «se nos cuela» en la cola del supermercado, ¿cual es nuestra reacción?. Nos callamos y hacemos como si nada, recriminamos su acción con enfado o con amabilidad le informamos que nosotros estábamos primero.

Ventajas y derechos de la comunicación asertiva

La comunicación con asertividad es clara, objetiva, transparente y honesta, y reúne las siguientes ventajas:

  • Reducen la ansiedad.
  • Aumenta la autoestima.
  • Mejora la imagen de uno mismo.
  • Favorece la aceptación, el respeto hacia la persona y su interlocutor.
  • Produce bienestar emocional.
  • Promueve la empatía.
  • Favorece negociaciones y el logro de objetivos al comunicarse.
  • Favorece la expresión de sentimientos positivos y negativos.
  • Tranquilidad, respeto a uno mismo, autoaceptación, sensación de
    control emocional.
  • Aumento de las habilidades sociales y comunicación con los demás
    estableciendo relaciones más satisfactorias.
  • Aumento de conductas prosociales hacia los otros y un aumento de sus
    sentimientos positivos.

La asertividad parte de la convicción de que todas las personas poseen unos derechos básicos, entre ellos:

  • Ser tratadas con respeto y consideración.
  • Equivocarse y a hacerse responsable de sus propios errores.
  • Rechazar peticiones sin sentirse culpable o egoísta.
  • Tener y expresar sus propios valores, opiniones y sentimientos.
  • Cambiar de opinión o idea.
  • Protestar cuando se es tratado de una manera injusta.
  • Cambiar lo que no nos es satisfactorio.
  • Ignorar los consejos de los demás.
  • No justificarse ante los demás.
  • Ser independiente.
  • Pedir a alguien que cambie su conducta, cuando viola los derechos ajenos.
  • No saber o no entender algo.

Déficit de asertividad

La asertividad es una conducta aprendida es decir. no se nace con ella, sino que forma parte de nuestro aprendizaje social.

En la infancia se aprenden conductas sociales a través de los comportamientos que observamos en los modelos que tenemos disponibles (padres, hermanos, profesores, compañeros…) e imitamos sus conductas. Además de la imitación, la historia de refuerzos y castigos es otro de los principales factores involucrados en el desarrollo de uno u otro estilo de comunicación. Así, se refuerzan conductas pasivas o agresivas, aumentan este tipo de conductas.

Del mismo modo, si somos castigados o recriminados al emitir conductas asertivas, tenderemos a emitir menos este tipo de comportamientos en nuestro repertorio de conducta social. Entendiendo la asertividad como el punto intermedio de un continuo tenemos en uno de los extremos la conducta pasiva y en el otro extremo la conducta agresiva. Veamos en qué consiste cada uno de ellos:

  • Estilo de comunicación Pasivo . Es aquel comportamiento en el que la persona se somete a los deseos, órdenes o instrucciones de los demás. Antepone el bienestar de los demás al  suyo. Son las personas que en ocasiones dicen “sí” cuando en realidad desean decir que “no”. Suelen tener sentimientos de frustración y en ocasiones de ira ya que no expresan sus emociones. Su volumen de voz puede ser bajo, presentar bloqueo en el habla, evitación de la mirada del interlocutor y del contacto ocular, nerviosismo, sentimientos de culpa, baja autoestima, ansiedad frustración e impotencia.
  • Estilo de comunicación Agresivo . Este estilo comportamiento consiste en que la persona trata de imponer su criterio y conseguir sus objetivos sin importarle la opinión ni los sentimientos de su interlocutor. Suelen emplear como estrategias para conseguir lo que quieren las amenazas, intimidación, sarcasmo, acusaciones, enfado y reproches. El orgullo y la prepotencia son características de su forma de actuar. Dan por hecho que su manera de expresarse está justificada porque creen que parten de la sinceridad y de decir lo que piensan, pero no tienen en cuenta los sentimientos de los demás ni las consecuencias de su comportamiento en los demás.

Tanto el estilo pasivo como agresivo son generadores de estrés. El pasivo porque constantemente está a merced de lo que los demás desean, con lo que está siempre a la expectativa de lo que pueda pasar. El agresivo genera estrés dado que siempre está a la defensiva y en alerta para pelear y discutir.
La falta de asertividad genera estados de ánimo negativos puesto que las personas sienten que no son dueñas de si mismas, o bien porque no se respetan en lo que quieren o sienten o bien porque todo desacuerdo con los demás les lleva a estados de ira.

Educar en la asertividad en la infancia

Algunos de los errores que se cometen en la educación del niño son:

  • Ofrecer modelos de interacción social inadecuados que los niños acaban por imitar. Modelos que observan de sus padres, maestros, profesores, compañeros o personajes de ficción cuando se comunican a base de gritos, amenazas o sumisión a las órdenes o demandas desmesuradas de terceros.
  • Premiar en exceso el agradar a los demás. Muchos niños se esfuerzan por agradar a sus padres, maestros u otros referentes, olvidándose de sí mismos y realizando lo que lo demás desean que hagan.
    Reforzar conductas agresivas que permiten obtener cierta ventaja sobre los demás.
  • Elogiar a los niños obedientes, quietos o callados en clase, reforzando de este modo su comportamiento inhibido en lugar de reforzar comportamientos más asertivos como sería preguntar adecuadamente,ayudar a los compañeros o expresar sus opiniones respetando al resto de compañeros.
  • Proyectar sobre los hijos los propios temores, sin dejar que ellos tengan sus ideas y experiencias.
  • Confundir un error puntual con una característica de la personalidad del niño.

Por ese motivo hay que tener cuidado con los mensajes que se les trasmiten. Educar a los niños y niñas para que tengan actitudes asertivas supone:

  • Enseñarles a expresar sus sentimientos, sus deseos y decidir acerca de lo que y no quiere  quiere hacer.
  • Enseñarles a respetar la individualidad de cada uno, incluida la propia, respetando las libertades y derechos de los demás y defendiendo los propios.
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