Con la finalidad de reforzar las habilidades sociales y juego entre iguales, el programa específico “+Amigos” de InterActúa está dirigido a grupos reducidos de niños-as, de edades y características similares y, sobre todo, complementarias, donde  fortalecemos las 5 características de personalidad que apunta Michelet*. Proporcionamos a los niños un ambiente controlado a nivel de estímulos y ayudas para comprender los diferentes juegos según las necesidades de cada uno de ellos, de tal forma que más adelante puedan llevarlos a cabo en contextos naturales, favoreciendo las relaciones con otros niños.

En los casos que tratamos, niños con diagnóstico de TEA, Asperger, TDAH, problemas específicos del lenguaje (TEL) o parálisis cerebral, encontramos dificultades en las habilidades sociales, problemas en el uso del lenguaje tanto comprensivo como expresivo, características de comportamiento relacionados con rasgos repetitivos, alteraciones sensoriales, o intereses restringidos, estas características hacen que el relacionarse con otros niños, en los diferentes ambientes como puede ser un parque, el patio del colegio o en un cumpleaños, y compartir un juego, no siempre sea posible.

Para InterActua, la familia tiene un papel muy activo en nuestros tratamientos,  ya que van a ser los encargados de generalizar en los diferentes ambientes naturales lo aprendido en las sesiones, por ello y desde nuestro equipo multidisciplinar, establecemos unos objetivos de intervención en las diferentes áreas de desarrollo para alcanzar el máximo potencial del niño, como así sucede con este programa específico donde destacamos la importancia del juego en el aprendizaje.

Somos conscientes que el juego, conjuntamente con el movimiento, constituyen expresiones vitales del niño. En cada juego infantil aparece la búsqueda libre la resolución de diferentes situaciones, el interés por descubrir y relacionarse con iguales.

Un niño comienza con los primeros juegos de interacción con apenas meses, juegos de causa-efecto, llegando al juego simbólico, donde simulan acciones cotidianas como el dar de comer a sus muñecos o niños jugando con unos palos simulando que son aviones. Atendiendo a  Michelet* (1986) afirma que “el juego y el uso del juguete favorece el desarrollo del niño, propiciando el desarrollo de cinco características de la personalidad estrechamente vinculadas”.

  • Afectividad: al ser una actividad fuente de placer y entretenimiento, posibilita expresarse libremente, y descargar tensiones. Le permite al niño la superación de metas, la resolución de conflictos y para resolverlos establece relaciones afectivas con determinados objetos, convirtiéndose el juguete en un soporte de la transferencia afectiva.
  • Motricidad: el juego y algunos juguetes son un soporte importante para el desarrollo de las funciones psicomotrices, tanto de la motricidad gruesa como fina.
  • Inteligencia: a través del juego y la manipulación de los objetos, la ficción del juego simbólico, el niño se siente capaz de modificar el curso de los acontecimientos e inicia el análisis y razonamiento de los objetos. Al realizar estas operaciones de análisis y síntesis desarrollan la inteligencia práctica que es la antesala del razonamiento abstracto
  • Creatividad: en todos los niveles del juego, los niños emplean destrezas y procesos que le dan oportunidad de ser creativos a través de la producción, la invención, la ficción.
  • Socialización: a medida que el niño va interactuando en los juegos y con los juguetes se va favoreciendo el desarrollo de la comunicación y el intercambio, preparando al niño para relacionarse con otros. A través de los diferentes niveles del juego, el niño primero juega solo, después le gusta estar con otros niños pero uno al lado del otro apareciendo el juego en paralelo. Posteriormente aparece la actividad competitiva en que la actividad de juego es similar para todos, surgiendo después la actividad cooperativa donde el niño interactúa con otros bajo un objetivo colectivo determinado. Se dan entonces actitudes de cooperación, resolución de conflictos, compartir, lo que los hace reflexionar y considerar el punto de vista de los otros, hacer juicios morales, desarrollar habilidades sociales y adquirir el concepto de amistad.

El juego tiene como objetivos el servir de herramienta para adquirir conocimientos, para relacionarse con el entorno, contribuir a forjar la autoestima y desarrollar la imaginación que conduce a la creatividad y sobre todo, compartir y HACER AMIGOS.